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La Pascua me importa

Como joven - adulto, sentir la presencia de Dios y dejar ir la vida "ideal" Si ha sido un proceso de aprendizaje

En mi niñez, mientras crecía en los Estados Unidos, la Pascua siempre era un momento para esperar con ansias, ya que la primavera recién surgía con sus días soleados y cálidos, y siempre estaba la emoción de reunirse en la comunidad de la iglesia. El servicio de la iglesia solía tener una representación infantil o una canción, y de seguro había huevos de chocolate. ¡Qué rico!. Aunque entendí que la Pascua era para celebrar la resurrección de Jesús, pero no entendía por qué su significado religioso debía importarme.

La edad adulta trajo consigo nuevos desafíos y alegrías. Dejé mi hogar para ir a la universidad en Boston y luego me gradué para vivir en Seattle. De repente tuve mis propios ingresos, mi propio departamento, entre otras cosas, mi propio tiempo libre. Poco después el haber descubierto mi libertad vino todo el ruido; celos e inseguridad por comparar el estado de mi carrera o las actividades de fin de semana con mis compañeros, y la ambición de ser aún más exitoso y ganar más dinero. Empecé a trabajar como una esclava sin ningún sentido de autovaloración para determinar los límites saludables de la vida laboral. En mi día a día, no había espacio para experimentar el silencio y evaluar lo que es más importante en esta vida. Ningún segundo de mi día lo dedicaba a pensar en lo mucho que necesitaba a Dios. Lo poco que quedaba de mi fe de la infancia se marchitó. 

Durante esta oscura temporada de búsqueda del sentido en mi vida, redescubri que la Pascua era una toma de conciencia para volver a la iglesia, sin importar el estado espiritual en el que me encontrara. Era como la Navidad, simplemente no puedes dejar de ir.

Durante algunos años, me sentí incómoda de volver a mi iglesia local. No había ido por algún tiempo y no conocía a ninguno de los miembros regulares, o simplemente no me sentía presentable o "lista" para volver a la iglesia. Cuando todos los demás estaban vestidos y sentados con su familia o poniéndose al día con sus amigos, busqué un asiento más cercano a la puerta para una salida fácil después del último canto. 

Después de unos años de flotar en este limbo espiritual me di cuenta de que no estaba haciendo un gran trabajo en la dirección. Aunque en términos mundanos, lo había "logrado" y era una joven profesional exitosa, internamente continuaba sintiéndome perdida e insatisfecha.

En lo profundo de mi corazón sabía que necesitaba fortalecer mi fe y priorizar los frutos de la misma. Recuerdo haber pensado en lo que Jesús compartió con tantas personas que sanó: "Tu fe te ha salvado; ve en paz". Quería tanto esa paz. El anhelo me llevo a revisar mis nociones infantiles de quién es Dios y deseaba profundizarlas  con mis experiencias adultas.

Me pregunté a mí misma mientras buscaba:

  • ¿Quién es Dios realmente, más allá de las características teológicas que conozco?
  • ¿Qué significa experimentar a Dios en mi vida diaria?
  • ¿Qué significa rezarle a Dios?

En última instancia, quería sentir a Dios; no sólo ser capaz de "explicar" a Dios, aunque incluso eso parece a veces inútil porque ¿cómo pueden las palabraas humanas contener a Dios? 

Con un sentido renovado de fe y una mejor y mas cercana autocomprensión volví a lo básico de simplemente tratar de experimentar (sentir) a Dios en los momentos cotidianos. Esto cambió mi visión de la vida.  En lo profundo de mí, en la quietud de mi propio corazón, ahora puedo percibir la presencia de Dios cuando veo momentos hermosos, como cuando la luz golpea la pared de cierta manera, la forma en que el agua se mueve, los hermosos colores del cielo cuando el sol traspasa las nubes. Siento a Dios cuando camino junto a un extraño pero de alguna manera siento una conexión con ellos; los percibo como un templo de Dios y una hermana o un hermano. Siento a Dios durante el esfuerzo de un ejercicio y puedo decir con alegría, gracias a Dios por ser quien soy. O cuando me despierto por la mañana después de un terrible día anterior, y los problemas de ayer ya se sienten muy lejos, puedo decir; gracias Dios por darme este nuevo día. A medida que aumente mi conciencia de la presencia de Dios a mi alrededor, mi apertura y conciencia de las intenciones de Dios para mí crece también. Como Walter Ciszek, un sacerdote que fue prisionero de la Unión Soviética entre 1939 y 1963 escribe en sus memorias "Él me guía". 

Para mí ahora, la verdad simple y llana es que la voluntad de Dios es el regalo de cada día como se presenta a través de las circunstancias diarias, lugares, personas y desafíos. El truco está en aprender a ver esto no sólo en teoría o no sólo ocasionalmente en un destello de perspicacia concedido por la gracia de Dios, sino todos los días.

Durante esta época de Cuaresma, experimenté el Vía Crucis por primera vez. Cada semana en nuestra iglesia local nos asignaron dos estaciones y nos animaron a escribir nuestras propias reflexiones sobre lo que cada estación significaba para nosotros.  Escribir mis reflexiones personales y contemplar cada etapa de la crucifixión me ayudó a entender mejor el dolor y la vergüenza que Jesús y sus seres queridos soportaron, pero también percibir la inmensa capacidad que tenía Jesús de amar a todos los que le rodeaban, hasta la muerte. Jesús tomó la vulnerable y frustrantemente limitada forma humana, y soportó el ridículo y la tortura para salvarnos. Sin importar mis fracasos, Jesús entrego su propio cuerpo para salvarme.

  • Y Ahora ¿Cómo no voy a responder a una forma de amor tan radical y abrumadora?

Cuando trate de construir una vida centrada en la satisfacción de mí mismo, fracasé bastante, y me senti perdido e inquieto. Pero cuando pienso en los ejemplos perfectos de amor de Jesús, y pienso en cómo puedo responder a Dios todos los días a través de actos de servicio por pequeños que sean, siento satisfacción y paz. 

Todo esto me ayuda a interiorizar la importancia de la Pascua.

Me regocijo en la Pascua porque personalmente es la realización de que la fe de mi niñez no fue lo suficientemente grande para capturar quién era Jesús realmente y de qué es capaz. Que durante los años de mi vida hasta ahora, a pesar de las frecuentes dudas de que Dios estaba presente y se preocupaba por mí, Dios realmente había satisfecho completa y asombrosamente mis necesidades, no como yo se lo pedí, sino como él divinamente sabía que era la mejor manera para mí.

Todos podemos regocijarnos y sentir la paz durante la Pascua, porque este es el Dios que está escribiendo nuestras vidas y moldeándonos cada día para jugar un papel en su creación.  Lo hace mejor de lo que podemos imaginar. Todo lo que tenemos que hacer es decir , y dejarlo ir.

Sra. Rebecca Zhang, 11 de abril de 2020

"Busca la voluntad

de Dios en todo

l o que hagas y

Él te mostrará

el camino a seguir."

Proverbios 3:6

 

 

 

"En lo profundo

de mi ser,

en la quietud

de mi propio corazón,

ahora percibo la

presencia de Dios

cuando veo momentos hermosos,

como cuando la luz

golpea la pared

de cierta manera,

la forma en que

se mueve el agua,

los hermosos colores

del cielo cuando

el sol rompe

las nubes."

 

 

"...y de

repente sabes

que es

hora de empezar

algo nuevo

y confiar en la

magia de los comienzos."