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El Espíritu Santo es nuestra fuerza

La fiesta de Pentecostés una vez más nos recuerda que el Espíritu Santo todavía trabaja en nuestro mundo, cumpliendo la voluntad de Dios a través de todos los creyentes. El Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad es completamente Dios. Él es eterno y omnipresente; nos ilumina nos hace conocer la voluntad del Padre y nos inspira e invita constantemente a caminar e imitar a Jesús. La presencia del Espíritu dentro de nosotras nos permite comprender e interpretar la Palabra de Dios. Él nos habita desde y para siempre, y  nunca nos deja, ni nos abandona. El Espíritu Santo, que es el amor de Dios, es como la brisa, como el viento que viene de repente y nos revela quien es "Dios nuestro Padre". El Espíritu actúa en nosotros con fuerza, y gentilmente nos trae la luz de la verdad. Dios revela su verdad a través del Espíritu.
Él habla a través de nosotros, intercede por nosotros, nos transforma, nos santifica y nos lleva a nuestro nuevo nacimiento. Su poder también nos guía, nos convence, nos enseña y nos fortalece para hacer su obra para extender su reino. El Espíritu Santo nos da dones espirituales de acuerdo con su voluntad, como leemos en 1 Corintios 12: 4 al 11.
En el bautismo somos hechos hijos adoptivos del Padre, somos hechos uno en Jesús el Hijo, y estamos llenos del Espíritu Santo para vivir nuestro nuevo llamado de cristianos, como hijos e hijas de Dios en Cristo Jesús. Todos los consagrados a Dios están especialmente llamados a dar testimonio de Jesucristo a través de sus ministerios. Y solo a través del poder del Espíritu Santo y por su guía podemos hacer que nuestros ministerios sean efectivos. Todo lo que necesitamos hacer es pedirle su asistencia e inspiración y escucharlo hablar con nosotros. En Hechos 5:32 leemos que el Espíritu Santo es un regalo para nosotros. El nos transforma a la imagen de Cristo. Hemos visto que los discípulos piensan en las cosas del Espíritu. La vida religiosa es una proclamación gozosa del reino, un testimonio explícito de la nueva vida en el espíritu.
 El poder del Espíritu Santo fortalece nuestra voluntad de acoger todo lo que sucede en nuestra vida, para que no perdamos la meta y podamos mantenernos firmes hasta el final. El Espíritu continúa guiándonos y nos brinda coraje frente a todas las situaciones difíciles. El Espíritu Santo ha estado activo con el Padre y el Hijo desde toda la eternidad.
Necesitamos la presencia y el poder del Espíritu Santo para que toda nuestra vida viva de manera significativa, para nuestro crecimiento espiritual en todas nuestras decisiones y para un cumplimiento gozozo de nuestras responsabilidades dadas por Dios y aceptadas en libertad. Abramos nuestra mente y corazon a una comprensión más completa del Espíritu que nos acompaña en nuestra vida diaria. Recordemos las palabras del papa Francisco. "El Espíritu de Dios ha llenado el universo de posibilidades y, por lo tanto, desde el corazón mismo de las cosas, siempre puede surgir algo nuevo" (LaudatoSi no 80). Que el Espíritu Santo,  fuente de  sabiduría, inflame nuestros corazones. 
¡Agradezcamos siempre a Dios  este precioso regalo: el Espíritu Santo y su obra en nuestras vidas!

Hna. Fátima Puthentthoppil
Generalat Luzern