Historia de nuestra fundacion

Capuchinas de Baden

Experiencia de la supresión de conventos en el "propio pellejo"

Padre Teodosio abrió en 1840 el colegio María Krönung, el cual debía formar "Hermanas Maestras capacitadas". Diseñó también un plan para la reestructuración de la Escuela.

Padre Teodosio quiso hacer realidad su idea de educación popular en el convento de las Capuchinas en Baden, es decir "atacar a los enemigos de la Iglesia con sus propias armas, a saber, con la promoción de la educación popular, especialmente la de las niñas."

Padre Teodosio desarrolló su plan en otoño de 1838, como director espiritual del convento.

María Anna Heimgartner (17 años) Anna Kramer (16 años) y Walburga Mäder (15 años) se entusiasmaron con este capuchino dinámico y entraron en 1838 como alumnas en el colegio Maria Krönung. Superiora del convento era la Hna. Seraphina Bochelen.

El 2 de Febrero de 1841, las hermanas tuvieron que abandonar el convento en un plazo de 48 horas, debido al decreto de supresión de los ocho conventos de Argovia proclamado por el gobierno cantonal. Al mismo tiempo se dispuso el arresto de Padre Teodosio.

Los derechos de la Iglesia Católica se restringieron muchísimo mediante el Artículo de Baden. Las tres jóvenes de Argovia tuvieron que interrumpir sus estudios y regresar a casa.

Ataque a los conventos en el cantón de Argovia

Clausura de 8 conventos en 1841

La clausura de los conventos (4 conventos de varones – Benedictinos en Wettingen – Cistercienses en Baden y en Bremgarten), el 20 de Enero de 1841, significó un desacato de mucho peso al Convenio Federal de 1815 que había garantizado la existencia de los conventos.

Extracto de un discurso del Director de la Escuela Normal de Argovia:

"Pongan Ustedes un monje sobre los prados verdes del Paraíso y verán que la vida desaparecerá y no crecerá más pasto hasta donde llegue su sombra. Los conventos tuvieron su origen en el ocio y la intriga, y terminarán en el ocio y las intrigas. En el Occidente y el Oriente dejaron como herencia estepas desiertas de barbarie e incultura." 

Ursulinas de Friburgo en Brisgovia

En Junio de 1841, después de la interrupción de sus estudios realizados con las capuchinas en Baden , las tres jóvenes: María Ana Heimgartner, Anna Kramer y Walburga Mäder, abandonan la patria y se van al extranjero, a Friburgo en Bresgovia. Allí continuan sus estudios donde las Ursulinas, bajo el mando de la superiora y directora Hermana Karoline Kaspar.

La situación política del principado de Baden-Württemberg era muy similar a la de Suiza. Existía allí una normativa para las congregaciones educadoras. Las hermanas no podían emitir votos perpetuos, no podían disponer de clausura, no podían rezar el oficio divino y tampoco podían admitir novicias. Lo único que se les permitía era educar la juventud femenina.

Las tres jóvenes procedentes de Argovia no podían seguir adelante con su formación para la vida religiosa, dado que las Ursulinas no tenían noviciado.

María Ana tuvo la oportunidad de vivenciar en Friburgo la posibilidad de apertura al mundo, tolerancia y reconocimiento hacia otras confesiones cristianas. Recibió aquí una instrucción general muy amplia, metodología buena y práctica, lo que trasmitió posteriormente a las novicias de Menzingen.

 Karoline Kaspar (1780 - 1860)

Se describe Karoline Kaspar como una mujer enérgica de carácter masculino, pero quien poseía, al mismo tiempo, amabilidad, alegría abierta, talento administrativo, apertura al mundo e inteligencia.

Emitió sus votos perpetuos en 1801 después de haber sido profesora en la escuela de niñas adjunta al convento. Junto con las asignaturas básicas también se le encomendaron las clases de francés. En 1809, con 29 años, fue elegida por sus hermanas como "superiora o directora".

Las tres jóvenes podían descubrir en la persona de hermana Karoline Kaspar, superiora y directora del colegio recién fundado, a una mujer "comprometida, convencida y convincente, marcada por un espíritu de ilustración eclesial" (Wessenberg). Era una mujer que debió luchar por la identidad de su comunidad frente a las tendencias supervisoras del estado y frente a las amenazas de supresión.

Hna. Karoline Kaspar quería mantener el espiritu religioso en su instituto, quería mantener un estilo de vida religioso. Deseaba tener maestras religiosamente bien formadas y capaces de entregarse.

Hermanas de la Divina Providencia, Ribeauvillé

La visión de Madre Bernarda toma cuerpo

Las tres jóvenes de Argovia dejaron Friburgo en Mayo de 1843 y se dirigieron a Ribeauvillé, donde las Hermanas de la Divina Providencia. Allí comenzaron, en otoño del año 1843, su noviciado. Recibieron los nombres de Hna. María Bernarda Heimgartner, Hna. Feliciana Kramer y Hna. Cornelia . En Ribeauvillé recibió Madre Bernarda los impulsos más importantes para la fundación de una nueva Congregación Religiosa. Conoció allí a una congregación apostólica con los dos componentes: apertura hacia Dios y apertura hacia los hombres. Pudo así hacerse una idea de la tarea que la esperaba en el futuro: construir el Reino mediante la formación de la juventud femenina en escuelas públicas.

La Espiritualidad de las Hermanas de la Divina Providencia marcó profundamente a las tres novicias con una confianza ilimitada en Dios.

Madre Bernarda decía de Ribeauvillé que era su patria espiritual y durante toda su vida mantuvo el contacto con el lugar.

"En esa casa de Dios se percibía inconfundiblemente el Espíritu de Dios" (Madre Bernarda)

 Historia de Ribeauvillé

Patria espiritual de Madre Bernarda

El padre espiritual de las Hermanas de la Divina Providencia es el sacerdote Jean-Martin Moye (1730 – 1793).

Moye envió a las primeras cinco mujeres a enseñar en los pueblos, sin una formación especial y sin garantías financieras. Esta situación debía expresar en lo concreto su confianza en Dios. Moye las llamó "Hijas de la Divina Providencia".

Vivían sin tener un sueldo determinado, y estaban siempre dispuestas a partir a otros lugares. En los días que no tenían clases, trabajaban en el campo. No constituían comunidades determinadas. No tenían convento, no tenían Casa Madre, ni clausura, ni hábito religioso, ni regla, ni votos.

En el fondo se trataba de un movimiento en contra del pensamiento liberal de su tiempo. Se trataba de confiar plenamente en la providencia divina. Este estilo nuevo les chocó a los campesinos, también al clero y a las clases sociales acomodadas. Pero Moye siguió adelante.

La asociación de Moye crecía muy rápido. A los 12 años de existencia ya habían 60 hermanas de la Providencia en 40 escuelas. Su estilo de vida radical no ha cambiado en lo esencial, a pesar de algunos ajustes.

Después de la Revolución Francesa, los hermanos Bruno e Ignacio Mertian introdujeron una reforma.

En 1824 recibieron las hermanas una regla impresa, validamente aprobada.

Las novicias, entre ellas Madre Bernarda, estudiaron esta regla y se les educó en su espíritu. Lo que ella aprendió aquí, se seguía enseñando aún 100 años después en el Noviciado de Menzingen: "La fidelidad en lo pequeño puede ser una forma de amor a Dios y a los hombres".

Se usó allí también la expresión: "Entregarse a la obra de la educación cristiana de los niños en un espíritu de fe".

Ignace Mertian dijo en 1843, que la preparación de las novicias tenía dos objetivos: la preparación a la vida religiosa y a la vida profesional. El noviciado era una especia de Escuela Norma.