El siglo XIX – Inicio de una nueva época
Madre Bernarda vivió en el siglo XIX, en una época de grandes cambios. Asumió las ideas de su tiempo y dio una respuesta a ellas desde la fe.
El siglo XIX era una época de cambios radicales en Europa, como también en otras latitudes. La edad media con su carácter estático, con un orden jerárquico, se disolvía lentamente o se destruía violentamente. Surgió una nueva época, fuertemente influenciada por ideas de libertad, igualdad y fraternidad.
Este proceso de cambios comenzó con la Ilustración y con inventos tecnológicos. La revolución francesa lo introdujo a la fuerza, abarcó todos los ámbitos de la vida y condujo al mundo del período preindustrial a la época industrial.
Los adeptos de estas nuevas ideas (liberales y radicales) veían la salvación en cambios que pudiesen abarcar todo lo posible, y se enfilaban, sin preocuparse mayormente y sin espíritu crítico, hacia un futuro inseguro.
Otras personas observaban lo nuevo con desconfianza. Se retiraban hacia lo antiguo y acostumbrado y declaraban la guerra a todo lo que fuese nuevo. Estas tensiones significaron un desafío para las iglesias y en especial para la Iglesia Católica. De este modo, en muchos lugares, la lucha por una nueva sociedad tomaba el aspecto de una lucha eclesial. Se cuestionaba todo lo relacionado con la religión, la fe, la Iglesia y se luchaba contra ellas.
Formación escolar en el siglo XIX
"El estado liberal consideraba la formación escolar como base de su esperanza de un futuro feliz. La escuela debía consolidar las ideas del liberalismo en el pueblo. Palabras claves características de esa época expresan muy bien esta idea: la formación escolar es la liberación del pueblo, el saber da el poder, el saber es dinero, el saber produce ilustración, el saber hace bien.
Así buscaba el estado apoderarse paulatinamente de la generación joven, para lograr su objetivo: la felicidad terrenal bajo el alero del liberalismo."
Pensamientos del Padre Teodosio sobre formación escolar
"Ya antes de 1839 concebí el plan de enfrentar la formación escolar anticristiana con una formación cristiana y católica."
Escribe al obispo Caspar von Carl, Coira, 26 de Abril 1845: "Así como el ateismo y el radicalismo confían asegurar el logro de su objetivo mediante la formación escolar, así también el camino más rápido y seguro para mejorar las personas y cambiar las nuevas generaciones es una educación religiosa."
"Es un hecho demostrado que una educación deficiente causa mucho más daño en la mujer que en el varón."
"Tal vez no sea demasiado arriesgado afirmar que una educación religiosa de calidad de la juventud femenina levantará con más rapidez a la Iglesia Católica de Suiza que cualquier otro medio."
El regidor Hegglin escribe a Madre Bernarda
"Podría haber un mejor medio para promover a nuestra patria que la educación de la juventud? La juventud, ellos son los padres y las madres de mañana."
Obispo Caspar von Carl escribe a Padre Teodosio:
"... el último objetivo que nos es muy importante es la educación cristiana de la juventud femenina."
