El espíritu de Madre Bernarda
Madre Bernarda dio forma a la congregación y la impregnó con su espíritu.
Vida y fe forman una unidad
Lucas Businger escribe sobre Madre Bernarda en una
nota con fecha 24 de Junio 1863:
"Su grandeza de alma se expresaba menos en palabras
que en su vida"
Esta espiritualidad vivida se percibe también en las cartas de Madre Bernarda. Ellas muestran una mujer que es capaz de dominar situaciones cotidianas basándose en una fe profunda, y tomando decisiones claras. Por ejemplo, Madre Bernarda se resiste a la tentación de asumir puestos de educación privada en casa de personas ricas. Especialmente en situaciones de crisis y de contradicciones podemos ver la fuerza y el valor de la joven Madre Bernarda. No se deja amilanar por sus enemigos. No está dispuesta a dejar que se evapore lo esencial de la Identidad Religiosa. Madre Bernarda es una mujer con una conciencia serena del deber. Tiene la capacidad de sobrellevar injusticias y de perdonar.
Madre Bernarda vive el misterio de la cruz y de la
resurrección
Madre Bernarda tuvo que pagar un alto precio por su compromiso valeroso con la formación escolar, su fidelidad a la obra comenzada y la vida en medio del pueblo.
Su grandeza se expresó en su constancia. Ninguna lucha externa ni heridas internas pudieron alejarla de aquello que ha reconocido como un bien. El precio que tuvo que pagar por esta rectitud eran sufrimientos.
Cuando se cuestionaba el futuro de la obra, encontró fuerza en su fe profunda en que la cruz es sólo un tránsito hacia la vida verdadera.
Madre Bernarda vivió el lema:
En la Cruz está la Salvación
Después de su muerte temprana (13. Diciembre 1863) la comunidad religiosa creció rápidamente. Proporcionó a muchos jóvenes, especialmente a niñas, una formación basada en un espíritu cristiano y las capacitó para la vida mediante una orientación desde la fe.
Madre Bernarda confía en Dios en situaciones desesperantes
Con excepción de unos pocos años, la vida de Madre Bernarda era una secuencia de situaciones sin salida o llenas de desilusiones. Sobre este fondo oscuro resalta con claridad su actitud llena de confianza inquebrantable en Dios. Frente a situaciones difíciles reaccionaba con un acto de confianza en el "Padre bondadoso" y con una redoblada fuerza de acción.
Dichos de Madre Bernarda:
- "Cuando carecemos de posesiones y de fuentes de ayuda, entonces confiamos en Dios con más fuerza, en ese Dios que hasta ahora se ha mostrado tan bueno y amoroso con nosotras."
- "Por esta razón no nos desalentamos, sino ponemos toda nuestra confianza sólo en Dios"
- "Tal como sucede en los negocios terrenos, donde el valor para arriesgarse disipa el miedo, así debe suceder en nuestra vida espiritual, donde es la confianza en la providencia divina la que disipa nuestros miedos."
Madre Bernarda ama a sus hermanas
Con tan sólo 22 años asumió Madre Bernarda la responsabilidad por la comunidad creciente. Amaba a sus hermanas y tenía ojos y corazón para percibir las necesidades de todas ellas. En situaciones difíciles y discutibles daba seguridad a las hermanas mediante orientaciones claras, respetando al mismo tiempo la conciencia de cada una.
Madre Bernarda en camino
Ya en su juventud, Madre Bernarda y sus dos compañeras tenían que abandonar la patria por razones políticas, para poder preparase en el extranjero como futuras Hermanas Maestras.
Luego de su profesión religiosa en Altdorf, las tres hermanas recién profesas partieron A Menzingen y abrieron allí la escuela. Al servicio de la misión, han recorrido grandes distancias también en los años siguientes, la mayoría de las veces a pie. Entre los años 1844 y 1863, Madre Bernarda abrió en total 59 escuelas y otras instituciones.


